La Gaceta Oficial: de instrumento jurídico a panfleto represivo del castrismo

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El 19 de agosto de 2025, el Ministerio del Interior convirtió la Gaceta Oficial en un arma más de persecución política. En su edición extraordinaria No. 47, el régimen publicó requisitorias contra los activistas Miguel Gómez Bártulos y Seriocha Humberto Fernández Rojas, ambos miembros del movimiento Cuba Primero y residentes fuera de la isla.

El castrismo vuelve a demostrar que su obsesión por silenciar a quienes lo denuncian no conoce fronteras. Bajo el disfraz de “citaciones judiciales”, se intenta criminalizar al exilio cubano, acusando a estos opositores de supuestos actos de sabotaje en Matanzas, La Habana y Villa Clara. Mentiras fabricadas para justificar la represión y sostener el guion del miedo.

La farsa es evidente: citarlos a comparecer ante la Seguridad del Estado en una fecha pasada y, al no hacerlo, amenazarlos con declararlos en rebeldía. Un montaje jurídico diseñado para aparentar legalidad cuando en realidad se trata de un juicio político encubierto.

La cobardía del régimen llega aún más lejos al notificar la citación en Cuba a la madre de Miguel Gómez Bártulos. Esa práctica baja y ruin, de usar a los familiares como rehenes emocionales, es una de las tantas formas de chantaje que el castrismo ha perfeccionado durante décadas. Intimidar a los de adentro para callar a los de afuera: esa es la “justicia” revolucionaria.

En el caso de Fernández Rojas, la acusación es la misma: responsabilizarlo de coordinar ataques contra instituciones estatales, un guion repetido una y otra vez contra quienes se atreven a levantar la voz. El castrismo no necesita pruebas, le basta con inventar culpables.

Lo que ocurre con estos activistas es la confirmación de algo que ya sabemos: el régimen no tolera la disidencia ni dentro ni fuera de sus fronteras. Y si no puede encarcelar físicamente al opositor en el exilio, lo persigue a través de sus familias y lo señala públicamente para intentar aislarlo y deslegitimarlo.

La Gaceta Oficial, que debería ser un espacio para leyes y normas del país, ha quedado reducida a un boletín de propaganda represiva, un papelucho que se usa para disfrazar de “justicia” lo que no es más que persecución política.

Hoy son Miguel y Seriocha, mañana será cualquier cubano que se atreva a pensar diferente. Esa es la verdadera cara de un sistema que solo sobrevive a base de miedo, control y mentiras.

Tomado del perfil de Facebook Cántalo TV
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